lunes, 8 de octubre de 2012

EL NACIMIENTO DE LA MUJER

Desde el momento en que nacemos hay un impulso salvaje dentro de nosotros que desea que nuestra alma conduzca nuestra vida, pues el ego está limitado en cuanto a lo que puede entender.

Imagina al ego con una correa permanente y relativamente corta; sólo puede llegar hasta cierto punto dentro de los misterios de la vida y del espíritu. Por lo general se asusta. Tiene el mal hábito de reducir todo lo sobrenatural a un no es nada más que…

Exige que los hechos sean observables. Las pruebas que son de naturaleza emocional o mística con frecuencia no le sientan bien. Es por eso que el ego se siente solo. Puesto que el psique es un sistema completo, todos sus elementos hacen resonancia al llamado.

El desasosiego de una mujer durante ese tiempo a menudo va acompañado de irritabilidad y una sensación de que todo está demasiado cerca para sentirse cómoda, o demasiado lejos para sentir paz. Ella se siente desde un poco hasta muy, pues ha permanecido demasiado tiempo lejos de casa.

Estos sentimientos son justamente los que requiere sentir. Esa sensación de estar dividida viene de escuchar, consciente o inconscientemente, algo que nos llama, que nos llama a regresar, algo a lo que no podemos negarnos sin lastimarnos. ¿Qué es el ansia del hogar? Es el instinto de volver, de ir al lugar recordado, de volver al alma. Todas sabemos como regresar al alma. Todas sabemos como regresar a casa. Por mucho tiempo que haya transcurrido sabemos encontrar el camino.

¿Dónde está el hogar? Se trata de un lugar interior, en el que una mujer se siente entera. A lo largo de los siglos las mujeres han encontrado miles de manera de tenerlo y crearlo, aunque sus deberes y sus tareas fueron interminables. Aunque hay muchos lugares físicos adonde la mujer puede ir para “sentir” su regreso a este hogar especial, el lugar físico es solo el vehículo.

Los vehículos que usan la mujeres para regresar a su casa son muchos. La meditación, el tambor, el canto, la escritura, las visiones hermosas, la plegaria, la contemplación, la ideas que nos fascinan, la música, el arte, el bosque, la espuma del mar, el amanecer, la soledad. Todas ellas nos conducen al nutritivo mundo interior del hogar que posee sus propias ideas, su orden y su sustento.

Donde un pensamiento o un sentimiento pueden ser sustentados en lugar de ser interrumpidos o arrebatados de nosotros porque otra cosa nos esté exigiendo nuestro tiempo y atención Hogar es una sensación o estado de ánimo sostenido que nos permite experimentar sentimientos que no necesariamente están sustentados en el mundo mundano: asombro, visión, paz, liberación de las preocupaciones, liberación de las exigencias, liberación del constante parloteo.

Hogar es la vida instintiva primitiva donde todo es como debe ser, donde todos los ruidos suenan bien, y la luz es buena, y los olores nos hacen sentir más calmados en lugar de alarmarnos.

Tómatelo con calma, deja de detenerte a cada paso para ayudar los demás. Dedícate a la tarea de regresar a casa. La unión con el alma nos hace brillar de RESPLANDOR ESPIRITUAL y nos induce a reafirmar nuestras cualidades cualesquiera que estas sean.





Fuente: Mujeres que Corren con los Lobos, de Clarissa Pinkola Estés.

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